La Caridad

La Caridad

Es la tercera virtud teologal, a través de la cual, cada ser humano es invitado a vivir al amor en cada uno de los momentos de su existencia (Pierce, 2010).

La Esperanza

La Esperanza

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la esperanza
“Es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida
eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de
Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del
Espíritu Santo. «Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el
autor de la promesa» (Hb 10,23). «El Espíritu Santo que Él derramó sobre
nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que,
justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de
vida eterna» (Tt 3, 6-7)” (CEC, n° 1817).

La virtud o areté

La virtud o areté

La persona humana es por su propia naturaleza, una unidad bio (cuerpo), psiche (alma), espiritual (espíritu). El ser humano constituye una “Unidad Inseparable”. Al entender la unidad integral de cuerpo, alma y espíritu, se comprende que la persona tiene tres dimensiones: la corporal, la psicológica y la espiritual.

Las virtudes y la gracia

Las virtudes y la gracia

De Lassus (2015), refiere que la palabra gracia “(hen en hebreo, charis en la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento)” (p.7), es mencionada con frecuencia, dando un sentido general de recibir un favor divino, aunque no siempre lo era.

El ser humano invitado a vivir la virtud

El ser humano invitado a vivir la virtud

El ser humano se descubre como una persona creada por Dios, como un ser único e irrepetible, don para el mundo, con una vocación particular, creado a imagen y semejanza de Dios en libertad, para ser feliz e invitado a vivir el amor en sus distintas manifestaciones: de amistad, entre familiares, al prójimo, conyugal, a Dios y a sí mismo. (Del Castillo, 2021).