Articulo

El liderazgo Virtuoso

En nuestro mundo actual, se necesita que todos nosotros volvamos nuestra mirada a Dios, a la Areté y a los valores transcendentales, de manera que podamos transitar por un camino de virtud y reconciliación, para ser cada día más felices. Muchos de nosotros, queramos o no; somos líderes de nuestras familias y de nuestros amigos, puesto que liderazgo es influencia, es capacidad de influir en otras personas. Liderazgo es guía y acompañamiento. Es por ello querido lector, que este libro te puede servir para que tomes consciencia de tu liderazgo en tu cotidianidad, aprendas distintas herramientas para hacer crecer tu liderazgo y así ayudes a otros en la misión común. 

El líder, ¿nace o se hace?, son las dos cosas, puesto que cada ser humano nace con distintos talentos y dones; regalados por el Creador; en ese orden de ideas podemos decir que “el liderazgo”, es un rasgo, una característica con el cuál nacen distintas personas. También sabemos que el ser humano puede aprender a vivir una serie de virtudes y crecer en distintas habilidades, de manera que pueda ejercer un liderazgo virtuoso en su familia, trabajo, amigos, parroquia, etc. 

La propuesta de este libro, es que aprendas a ejercer un liderazgo centrado en la virtud, en el señorío de sí mismo, la maestría personal y el autodominio, de manera que puedas ayudar a los que te rodean a crecer como personas, en la virtud, para que puedan responder a la misión que Dios les ha regalado, cumplan sus objetivos, ayuden a otros y vivan una existencia plena y feliz. 

Havard (2017) nos confirma:

“El liderazgo no está reservado a una élite. No es una vocación para unos pocos, sino para muchos. Jefes de estado y profesores de escuela, directores de empresa y amas de casa, jefes de estado mayor y auxiliares médicos, todos hacen uso del liderazgo”.

Pensamos que la mejor manera de aprender a liderar y ser un auténtico líder, es a través de la vivencia de la virtud como Areté, viviendo las virtudes humanas y las teologales. Eso es lo primero que el líder está invitado a realizar: iniciar su propio camino de virtudes, para que sea eso lo que trasmita a los integrantes de su equipo, familia o amigos. La virtud siendo señorío de sí, auto-posesión y maestría personal, se convierte en una fuerza dinámica que aumenta nuestra capacidad de acción, fundamental para el líder. La virtud genera confianza en sí mismo y confianza en Dios, sin las cuáles es imposible el liderazgo. 

Según Havard (2017):

“La virtud es una fuerza dinámica, como sugiere la palabra latina de la que procede, Virtus, que significa “fuerza” o “poder”. Cada virtud, cuando se practica habitualmente, mejora progresivamente nuestra capacidad de actuar”

El líder virtuoso, es el que se alimenta de su propia vivencia de las virtudes y proyecta en todas sus acciones, las virtudes que practica día a día. Las virtudes no son un sustituto de las competencias profesionales, ni tampoco de las habilidades para la vida, son más bien el sustento, el fundamento, la raíz de todas ellas. 

(Tomado de la página 20 a la 22 del libro “El líder virtuoso y las habilidades para la vida”, Ediciones Paulinas)

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